Un estudio publicado en la revista científica Psychological Science, basado en las respuestas de más de 4.000 personas, analizó decisiones reales de la vida cotidiana, no escenarios hipotéticos.

¿Qué descubrieron?
Que las decisiones que más estrés generan son aquellas que ponen en riesgo la estabilidad económica y profesional.

Según explicó Renato Frey, profesor de Psicología de la Universidad de Zúrich, solemos asociar el “riesgo” a decisiones como:
-aceptar o dejar un trabajo
-invertir dinero o emprender
-comprar una vivienda
-mudarse a otro país

De hecho, las decisiones laborales y financieras aparecen de forma constante como las más estresantes, incluso antes, durante y después de grandes crisis globales. Esto demuestra que su impacto no es pasajero: afectan directamente cómo sentimos seguridad o incertidumbre sobre nuestro futuro.

Para las personas migrantes, este peso es aún mayor.
Regularizarse, cambiar de empleo o decidir quedarse o moverse implica tomar decisiones importantes muchas veces bajo presión y con información incompleta.

Por eso, informarse, planificar y no decidir solo desde la urgencia también es una forma de autocuidado.

La ansiedad, el estrés y la incertidumbre son parte del proceso, y no significan que estés fallando.
Significan que estás atravesando un cambio profundo.

Junto a @soytupsico_rizada compartimos herramientas simples para ayudarte a regularte, bajar el ruido mental y sostenerte emocionalmente mientras migras

Pequeños hábitos pueden marcar una gran diferencia.
Y si en algún momento sientes que no puedes solo/a, pedir ayuda también es un acto de valentía.

-No estás exagerando.
-No estás solo/a.
-Estás haciendo lo mejor que puedes

Algunos tips psicológicos para manejar ansiedad y estrés ante la migración:

-Establece una rutina de respiración consciente: En los momentos donde mas te sientas abrumado/a, Inhala 4 segundos, mantén 4 segundos y exhala 4 segundos. Repite 3‑5 veces para calmar el sistema nervioso.

-Mantén una rutina diaria estructurada:
Horarios fijos para despertar, comer, trabajar, estudiar y descansar. La previsibilidad reduce la incertidumbre y fortalece la estabilidad emocional.

– Desconexión digital programada
Bloques sin redes sociales o noticias internacionales; evita la sobrecarga informativa.

– Ejercicio ligero
Camina 20‑30 min al día o haz estiramientos en casa. Activar endorfinas disminuye el estrés.

– Conexión social
Realiza videollamadas regulares con familiares y amigos de tu origen.
Busca grupos locales que compartan tu idioma, cultura o intereses (clubes deportivos, clases de cocina, iglesias). El apoyo emocional alivia el aislamiento.

– Plan de contingencia simple
Lista clara de pasos ante imprevistos (temas de salud, falta de empleo…). Saber qué hacer reduce la ansiedad.

– Mindfulness breve
Dedica 2‑3 min a observar tu respiración sin juzgar cada mañana o antes de dormir. También puedes usar apps guiadas de meditación.

-Metas realistas y seguimiento
Define objetivos cortos (hacer más ejercicios) y revisa tu progreso semanalmente; los logros pequeños generan motivación.

-Busca ayuda profesional si es necesario
Si la ansiedad se vuelve abrumadora o interfiere con tu vida diaria, considera terapia psicológica donde te brindarán herramientas para poder afrontar todas esas sensaciones negativas producidas por la migración.

HERRAMIENTAS EXTRAS

– Diario de gratitud
Cada noche anota 3 cosas que te hicieron sentir bien. Enfócate en lo positivo para contrarrestar la ansiedad.

– Técnica “Grounding”
Identifica 5 cosas que ves, 4 que tocas, 3 que escuchas, 2 que hueles y 1 que saboreas → ancla tu atención en el presente.

Recuerda: sentir miedo e incertidumbre es normal al cambiar de entorno. Con práctica constante puedes regular tus emociones durante todo el proceso migratorio.

 

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